martes, 9 de octubre de 2018

AMOR| Solamente puede surgir de una relación viva con Dios.


AMOR| Solamente puede surgir de una relación viva con Dios.



Es un término en la Biblia que es traducción de varios otros. En hebreo, en el AT, tenemos los siguientes: 

      (a)    «ahabah», relacionado con el verbo «aheb». Se usa: 

del amor de Jacob por Raquel (Gn. 29:20);
del amor de David hacia Jonatán (2 S.1:26);
del amor de Amnón hacia Tamar;
del amor hacia los semejantes, pagado con odio (Sal. 109:4, 5);
del amor del esposo hacia la esposa (Pr. 5:19);
del efecto del amor en las relaciones humanas (Pr. 10:12);
del amor de Jehová hacia Su pueblo (Jer. 31:3; Os. 3:1; Sof. 3:17);

 (2) «ohabim», de actos de amor (Pr. 8:18);

 (3) «dod», como el anterior (Pr. 7:18; Cnt. 1:2, 4; 4:10, etc.; Ez. 23:17).

En el NT se traduce «amor» un término griego, «agapë». La palabra «eros», que no se usa en el NT, conllevaba siempre la idea, en mayor o menor intensidad, de deseo y de avidez. Con «agapë» se designa el amor de origen divino: del Padre al Hijo (Jn. 3:35, donde se usa el verbo relacionado, «agapaõ»), de Dios al mundo (Jn. 3:16, igual observación que en el caso anterior), o de Dios a los creyentes (Ro. 5:5), o el amor de Dios en nosotros, obrando hacia los demás (2 Co. 5:14), dándose en 1 Co. 13 el más completo conjunto de cualidades de este amor. 

Con el vocablo «philanthropia» se designa el amor dirigido al hombre (Tit. 3:4). Más exactamente se usa la forma verbal, designando la acción. A este respecto, es digno resaltar que la primera mención de amor en la Biblia es el amor de padre a hijo (Gn. 22:2), de Abraham a Isaac; la segunda mención es el amor del esposo hacia la esposa (Gn. 24:67), de Isaac a Rebeca. Estos dos amores son dos hermosos tipos del amor: (a) del Padre hacia el Hijo (Jn. 3:35), y (b) del Hijo hacia Su Iglesia (Ef. 5:25). 

Una afirmación fundamental en las Escrituras es que Dios es amor. No se trata meramente de uno de Sus atributos, sino que la misma esencia de Su ser es amor. De ahí que el pecado tenga como consecuencia división, separación, alienación. De ahí también el énfasis en centrar el comportamiento humano en el amor a Dios y al prójimo (Mt. 22:34-40; Mr. 12:28-33). Este amor, para ser genuino, tiene que estar fundamentado ante todo en una relación genuina con Dios, y tiene que provenir del mismo Dios; las imitaciones no son válidas (1 Co. 13:3). Solamente puede surgir de una relación viva con Dios ya conocido por medio de Jesucristo (Ef. 3:14-21 con Ef. 5:1-2). Todo lo que no surja de una relación vital con Dios no es el amor «agapë» descrito en 1 Co. 13, sino el efecto meramente natural.

AMIGO | El amor recíproco y desinteresado.


AMIGO | El amor recíproco y desinteresado. 



El amor recíproco y desinteresado es una de las características de la amistad que en la Biblia se nos describe en algunas páginas verdaderamente inmortales, pero que, dado el carácter sobrenatural que inspira muchas de las amistades de la Escritura, no pueden ser entendidas solamente en su vertiente psicológica (1 S. 18 ss). 

Entre los paganos, al amigo se le amaba como a la «mitad de mi alma», en decir de Horacio («animae dimidium meae»); pero «el alma de Jonatán se apegó a la de David y le amó Jonatán como a sí mismo...; le amaba como a su alma, como a su propia vida» (1 S. 20:17).

 Por esta amistad tierna y conmovedora el joven David lo arriesga todo y salva la vida del amigo frente al propio padre, Saúl, que se siente postergado y celoso (1 S. 20:30). 

Esta amistad es sellada con un pacto y juramento de renovada ayuda (1 S. 20). El libro de los Proverbios y la literatura sapiencial dan consejos sobre la manera de conseguir, seleccionar y tratar a los amigos: elige al amigo entre muchos, ponle a prueba antes de confiarte a él, porque nada vale tanto como un buen amigo, que es «el otro tú»; ayúdale cuanto puedas y no lo traiciones nunca, porque la traición (bien sea el desamparo, la murmuración o la revelación de secretos) no es compatible con la verdadera amistad. Viejo amigo, vino añejo, gozo y gracia que Dios concede a quienes le aman: «Feliz quien encuentra un amigo de verdad.» La amistad entre los hombres y Dios es posible por medio de Jesucristo (Pr. 13:20; Jn. 3:16; 11:3, 11; Mt. 11:19; Lc. 12:4).

AMÉN| Término que indica una intensa afirmación o acuerdo.


AMÉN| Término que indica una intensa afirmación o acuerdo.



(Heb, «amen»). Término que indica una intensa afirmación o acuerdo. La primera mención de ella en las Escrituras es en el pasaje en el que la mujer de cuya fidelidad sospechaba el marido debía beber de las aguas amargas y dar su asentimiento a la maldición pronunciada sobre ella en caso de que fuera culpable, diciendo amén, amén (Nm. 5:22). 

También se usó como asentimiento por parte del pueblo, al pronunciarse las maldiciones desde el monte Ebal (Dt. 27:14-26). Cuando David declaró que Salomón debía ser su sucesor, Benaías dijo: «Amén. Así lo diga Jehová, Dios de mi señor el rey» (1 R. 1:36). Igualmente, cuando David trajo el arca, y cantó un salmo de acción de gracias, todo el pueblo dijo amén, y alabaron al Señor (1 Cr. 16:36; cp. también Neh. 5:13; 8:6). 

En un caso la exclamación no significa más que «ojalá». Hananías había profetizado falsamente que en el espacio de dos años completos todos los vasos de la casa de Jehová serían devueltos de Babilonia; a esto Jeremías dijo: «Amén, así lo diga Jehová.» Aunque sabía que se trataba de una falsa profecía, bien podía desear que pudiera ser así (Jer. 28:6, y ver el resto del pasaje). Se añade amén al final de los primeros cuatro libros de los Salmos (Sal. 41:13; 72:19; 89:52; 106:48). En estos casos no se trata de un aceptar lo que se ha dicho, sino que el escritor añade amén al final, significando «sea esto así», y se repite tres veces. Se traduce como «amén» siempre en el AT, excepto por dos ocasiones en Is. 65:16, donde se traduce «de verdad». 

Hay una palabra hebrea relacionada, que significa «creer», y que se usa en relación con Abraham (Gn. 15:6). En el NT se añade frecuentemente a la adscripción de alabanza y de bendiciones (p. ej., He. 13:21, 25). Como respuesta se usa también en diversos pasajes (p. ej., 1 Co. 14:16; Ap. 5:14; 7:12; 22:20). Hay otra manera en la que se usa la palabra: «Porque todas las promesas de Dios son en él sí (esto es, la confirmación), y en él amén (la verificación), por medio de nosotros, para la gloria de Dios» (2 Co. 1:20); también «He aquí el amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios» (Ap. 3:14). 

Así como hay respuestas en el cielo, como se ve en algunos de los pasajes anteriormente citados, así también debiera haber respuestas en la tierra en las congregaciones de los santos, no limitándose a una mera audición de la alabanza y de las oraciones. Es la palabra que usa constantemente el Señor para introducir Sus declaraciones, y que se traduce «de cierto» (p. ej., Jn. 6:26).

El Proceso de Formación de un Maestro


El Proceso de Formación de un Maestro



Por | Frank Jhonattan Weffer - Ministerio Infantil “Los Niños del Rey de Reyes”

Fundamentación Bíblica - Esdras - Cap. 07. 10 (VRV 1960)

10 Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos.
Introducción

Ninguno que enseñe la palabra de Dios, puede obviar o saltarse los procesos básicos de formación que todo maestro o maestra debe emprender para poder alcanzar niveles de desarrollo suficientes que brinden garantía y confianza durante el proceso de enseñanza-aprendizaje.

En este sentido, la palabra de Dios expresada en el libro de Esdras Cap. 7. 10, nos muestra una descripción sistemática de cada uno de los procesos de formación  por la que debe transitar un maestro antes de enseñar a otros. 

En el siguiente estudio, brindaremos de manera corta pero muy precisa y eficaz sobre el proceso de formación de un maestro o maestra de educación cristiana.

¿Qué es un proceso de Formación?

Es el desarrollo sistemático de instrucción por la que debe transitar todo aquel que enseña.

Etapas de formación de un maestro

Conocimiento, es decir la adquisición del conocimiento de la palabra de Dios, indagando, averiguando y examinando cuidadosamente cada detalle de lo que se aprende o adquiere.

Proverbios 1. 7 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;
Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.
Proverbios 9.10 El temor de Jehová es el principio de la sabiduría,
Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia. 
Cumplimiento, para ejecutar o poner en práctica, y vivir la palabra de Dios, según la experiencia que va ofreciendo Dios en el proceso.

Filipenses 4. 9 Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.
Enseñanza, etapa que consiste en la transmisión o traspaso del conocimiento adquirido y practicado  por el maestro hacia sus estudiantes o educandos.

1 Timoteo  6 Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido.
7 Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad; 
Tito 2. 1 Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina. 
2 Timoteo 2 que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.
3 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 
Proverbios 22. 6 Instruye al niño en su camino, 
Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. 
En conclusión, el proceso de formación de un maestro cristiano, es aquel que se desarrolla mediante la adquisición de conocimiento de la palabra, que la práctica dándole cumplimiento y que luego la enseña en la enseñanza.